Pregunta lo que sea sobre el desarrollo de tu hijo y recibe una respuesta basada en su propia evaluación — no un consejo genérico. Y cada día, un paso de 2 minutos.
IA que conoce a tu hijo · gratis · sin tarjeta · 5 minutos
Morder es común en esta etapa y suele pasar. Cada niño tiene su ritmo. Mantén la calma, di con firmeza “no mordemos” y ofrece un juguete como alternativa. Si continúa, habla con el pediatra.
El lenguaje es donde Maria más te necesita ahora — su evaluación marcó 40% ahí —, así que al morder probablemente está comunicando algo que todavía no sabe decir. En vez de solo “no se muerde”, ponle nombre a lo que siente: “Te enojaste porque querías el juguete.” Mañana te mando un juego de 2 minutos para reforzarlo.
¿No lo crees? Pega la misma pregunta en ChatGPT y compara.
Ejemplo ilustrativo del producto.
La evaluación y el plan diario no son el producto — son la forma en que la IA aprende sobre tu hijo.
En 5 minutos, una evaluación gratuita mapea 6 dominios del desarrollo (base Denver II). Así la IA llega a conocer a tu hijo — no a los niños en general.
Mordió, no duerme, rabieta en el supermercado. Cada respuesta cita lo específico de él — sus dominios, su edad, su historial.
Una sugerencia de 2 minutos al día, como solo puede darla quien conoce a tu hijo. Sin volverse una lista de tareas más.
La diferencia, lado a lado
Lo ideal es dejar el chupete antes de los 3 años para evitar efectos en la dentadura. Hazlo de forma gradual y con contención.
Théo está fortísimo en lo socioafectivo, pero el habla es donde más te necesita — y el chupete puede estar compitiendo con su balbuceo. Vale la pena cambiarlo por momentos de charla cara a cara. Hoy te mando un guion.
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Las rabietas son normales a esta edad. Mantén una rutina consistente y límites claros a la hora de dormir.
Alice está en un salto de motricidad gruesa (su evaluación mostró 88%) — en esta etapa su cuerpo quiere moverse y le cuesta bajar el ritmo. Deja que gaste esa energía 40 minutos antes con la actividad que te sugerí el martes.
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En los primeros años de vida, el cerebro forma más de un millón de conexiones nuevas por segundo — el ritmo más acelerado de toda la vida. Es cuando cada juego, cada palabra y cada abrazo se vuelven estructura. No se trata de hacerlo todo perfecto, ni de apurarse. Se trata de ver la mejor ventana que tendrán juntos — mientras está abierta.
Fuente: Center on the Developing Child, Universidad de Harvard.
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Me sentía perdida. Comparaba a Theo con los bebés de la maternidad y me paralizaba de ansiedad. El diagnóstico me mostró exactamente dónde estaba y qué hacer hoy, no "algún día". En tres semanas se sentó firme. Por primera vez supe que de verdad lo estaba ayudando.
Helena no señalaba, no imitaba sonidos, y el pediatra solo decía "cada uno a su ritmo". Yo quería hacer algo concreto. Los ejercicios progresivos fueron un antes y un después: en un mes empezó a señalar y a decir sus primeras sílabas. Lloré.
Davi tenía rabietas que me dejaban agotada y culpable. La parte socioemocional me enseñó que aquello era desarrollo, no un "niño maleducado". Los ejercicios de regulación redujeron las crisis a la mitad. Recuperé mi paciencia y mi vínculo con él.
Miguel caminó tarde y yo me sentía la peor madre del mundo. El diagnóstico mostró que le faltaba base de equilibrio, no "fuerza". Seguimos los pasos y caminó en dos semanas. La diferencia es tener un camino, no solo un problema.
Enzo era "demasiado tranquilo" y nadie me tomaba en serio. El seguimiento por área me mostró que el lenguaje sí estaba atrasado y qué hacer. Hoy dice "mamá" como debe ser. Me siento escuchada y capaz.
Probamos terapias caras y desconectadas. Aquí todo se conecta: motor, habla, cognición, emoción. Por primera vez tuve un mapa completo de mi hijo, y no pedazos sueltos. Ahorré dinero y, sobre todo, tiempo precioso.
No. Empiezas gratis: respondes 5 minutos sobre tu hijo y ya hablas con la IA, sin tarjeta. El plan completo es opcional, cuando quieras.
Prueba Plus durante 7 días. Si no es para ti, con un correo te devolvemos el 100% — sin preguntas, sin formularios.
Sí, en dos clics desde tu cuenta. Mantienes el acceso hasta el final del período que ya pagaste.
Las funciones son idénticas. El plan anual cuesta la mitad por mes y congela tu precio.
Desde el nacimiento hasta alrededor de los 3 años — los primeros 1000 días, cuando el cerebro más se desarrolla. El plan se adapta a medida que tu hijo crece.
Sí. Los pagos se procesan con Stripe, la misma infraestructura de millones de empresas. Nunca vemos ni guardamos tu tarjeta.